La poesía no es de quien la escribe, sino del que la necesita.
Para mentir ya estan los politicos.
Mi labio acabo sangrando no de tus mordiscos en busca de un orgasmo si no de tu mano cuando escucharon falsas acusaciones. Me quede sentada observando como tu cuerpo desnudo se marchaba mientras unos falsos brazos me abrazaban y el cristal de mi habitación se quedo empañado con falsas verdades.
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